Preguntas frecuentes

 

Preguntas frecuentes

El huevo es un alimento muy nutritivo y puede ser parte de una dieta sana. Es un alimento que contiene todos los aminoácidos esenciales para el hombre. Además, está cargado de vitaminas (en especial vitamina B12, ácido pantoténico, biotina, Vitaminas D, A, B2 y niacina) y minerales (fósforo, zinc, selenio) y es relativamente bajo en calorías (hay 156 calorías en un huevo entero). El huevo también contiene grasa, que equivale aproximadamente a 213 mg. de colesterol. De ahí que de un tiempo para acá se haya vinculado al huevo con el aumento de los niveles de colesterol malo y las enfermedades cardiovasculares.

Según comunicados del Egg Nutrition Center de (Estados Unidos), afirmó que no existen estudios científicos validados que establezcan contradicciones entre el consumo de huevo y el colesterol. "Todos los estudios clínicos, epidemiológicos o estadísticos constatan que el huevo tiene muy poco efecto o ninguno en los niveles de colesterol plasmatico y que no están relacionados con los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares", argumentó el especialista. Como ejemplo colocó el caso de Japón, donde se registra el más elevado nivel de consumo per cápita de huevos de gallina -unos 340 unidades al año por persona-, y al mismo tiempo presenta el más bajo nivel mundial en enfermedades coronarias. Lo mismo sucede en España, México, Francia y en países como Canadá y Australia, los cuales eliminaron las restricciones al consumo del huevo establecidas en las pautas internacionales hace unos 30 años. También recordó que la American Heart Association (AHA), uno de los principales organismos de prevención de las enfermedades cardiovasculares de Estados Unidos, estableció que "el consumo de huevo es compatible con una dieta cardiosaludable".

Existen múltiples estudios que indican que el colesterol del huevo no modifica los valores del colesterol sanguíneo; por lo tanto, se puede consumir un huevo al dia, sin que represente un riesgo añadido en el padecimiento de enfermedades cardiovasculares.

El colesterol se divide en dos tipos: las lipoproteínas de densidad alta (HDL, o colesterol bueno) y el colesterol de baja densidad (LDL, o colesterol malo). Al colesterol bueno (HDL) se le llama así porque se cree que ayuda a reducir el nivel de colesterol en la sangre. El colesterol de alta densidad lo produce de forma natural el propio organismo y remueve el colesterol de las paredes de las arterias y lo devuelve al hígado. Lo ideal es tener un nivel de HDL superiores a 60 mg/dL. El colesterol bueno aumenta con una dieta rica en fibra y baja en grasa, y con la práctica regular de ejercicio físico . El colesterol malo se acumula en las paredes de las arterias, formando una placa que dificulta la circulación de la sangre que llega al corazón. Por eso si se tiene demasiado alto el colesterol LDL aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Este tipo de colesterol conviene mantenerlo a niveles bajos: lo ideal es que esté por debajo de los 100 mg/dL y un nivel superior a 160 mg/dL se considera demasiado alto. Su nivel aumenta cuando se consumen en exceso grasas de origen animal, embutidos y quesos grasos. La situación óptima, por tanto, es que el nivel de colesterol HDL sea alto y que el de LDL sea bajo. Hacerse un análisis de sangre de forma periódica permite conocer los niveles de colesterol en sangre y ayuda a prevenir, por tanto, las enfermedades cardiovasculares.

Tener el colesterol alto no debe ser motivo para comenzar a realizar dietas estrictas o exóticas. No hay motivo para comer sólo la clara aun cuando la yema es rica en colesterol. No existe ningún estudio que haya demostrado que el consumo de la yema sea un factor decisivo en la elevación de las cifras del colesterol. Además, los nutrientes que contiene la yema son importantes para lograr una alimentación bien balanceada.

Hasta hace poco tiempo, se aconsejaba demorar la aparición del huevo en la dieta de los bebés (en ocasiones, hasta que cumplían un año), debido a que se pensaba que la incorporación temprana de este alimento podía aumentar la cantidad de reacciones alérgicas. No obstante, nuevos análisis llevados a cabo por las autoridades de referencia en pediatría y nutrición humana han revelado que incorporar el huevo (sin necesidad de separar la clara de la yema) a partir de los seis meses es lo más recomendable para prevenir alergias alimentarias.

El pico más alto en el desarrollo cerebral de los niños ocurre en los dos últimos meses de vida intrauterina y concluye hacia los seis años de edad. La calidad de la nutrición en esta época define el grado de perfección con que se realiza este proceso. Por esto se aconseja el consumo de un huevo diario después de los seis meses de edad.

Esta es una afirmación totalmente falsa, pues el huevo es el alimento de la naturaleza con el mayor y mejor valor nutritivo.

Como el huevo es el alimento por excelencia, se debe consumir mínimo uno diario; al finalizar el embarazo se aconseja continuar el consumo diario, ya que las demandas nutricionales durante la lactancia son aun más altas que en el embarazo.

El consumo de un huevo diario por parte de los adultos aporta a la dieta una proteína de alto valor biológico de bajo costo. Si se utiliza en preparaciones bajas en grasa, contribuye a aportar pocas calorías y buen valor nutritivo.

El color de la cáscara del huevo, depende de la genética de la gallina, gallinas blancas ponen huevos blancos y gallinas del plumas rojas ponen huevos rojos, y esto no tiene nada que ver con la calidad ni el valor nutricional del huevo.

La práctica de agregar un par de huevos crudos al jugo del desayuno no sirve para nada. Para que el huevo sea nutritivo, requiere siempre cocción. Consumir huevos crudos equivale a botarlos a la basura.

 

REFERENCIAS:
Instituto de estudios del huevo: 1ª edición, Octubre de 2009
Madrid - España